Buenas prácticas ciudadanas ayudan a evitar el colapso del alcantarillado y reducen el riesgo de afectaciones en viviendas y vías públicas.
Ante el incremento de las lluvias en Bogotá, autoridades y entidades responsables del manejo del agua hacen un llamado a la ciudadanía para adoptar acciones preventivas que permitan reducir los encharcamientos e inundaciones en distintos sectores de la ciudad. La acumulación de residuos en sumideros, redes internas de las viviendas y drenajes viales es una de las principales causas de taponamientos que afectan la movilidad, la seguridad y la salubridad. Por ello, se han difundido cinco recomendaciones básicas orientadas a mejorar el manejo de residuos y el uso adecuado del sistema de alcantarillado durante la temporada de lluvias.
Los sumideros son estructuras instaladas en las vías públicas cuya función es recolectar el agua lluvia y conducirla hacia el sistema de alcantarillado. Cuando estos elementos se obstruyen con escombros, basura o residuos sólidos, el agua no puede evacuar de manera adecuada, lo que genera encharcamientos e incluso inundaciones en calles y viviendas cercanas. Por esta razón, una de las principales recomendaciones es no taponar los sumideros ni depositar objetos sobre ellos.
Otra práctica fundamental está relacionada con la limpieza de los frentes de las viviendas. Al barrer andenes o entradas de casas, los residuos deben recogerse y disponerse en bolsas bien cerradas. Dejarlos cerca de los sumideros facilita que, con la lluvia, sean arrastrados hacia el alcantarillado, donde pueden causar bloqueos. A esto se suma la importancia de respetar los horarios establecidos por el operador de aseo para sacar la basura, evitando que permanezca en la vía pública durante largos periodos.
El manejo inadecuado de residuos domésticos también incide directamente en el funcionamiento de las redes internas de las viviendas. Arrojar grasas o aceite de cocina usado por el lavaplatos contribuye a la acumulación de sustancias que se solidifican en las tuberías, reduciendo su capacidad y generando obstrucciones. De igual forma, elementos como preservativos, toallas higiénicas, pañitos húmedos o pañales no deben desecharse en el sanitario, ya que no están diseñados para degradarse en el sistema de alcantarillado.
Finalmente, se insiste en evitar arrojar residuos en el espacio público, incluso aquellos que parecen insignificantes, como envolturas o empaques de alimentos. Estos desechos terminan llegando a la infraestructura de alcantarillado y, en conjunto, pueden provocar taponamientos que derivan en inundaciones, especialmente durante la temporada de lluvias.
La prevención de encharcamientos e inundaciones en Bogotá no depende únicamente de la infraestructura, sino también del comportamiento cotidiano de la ciudadanía. La adopción de estas cinco recomendaciones contribuye a proteger las redes de alcantarillado, reducir riesgos para la comunidad y mitigar los impactos de las lluvias en la ciudad. Mantener el espacio público limpio y hacer un uso responsable del sistema sanitario son acciones sencillas con un impacto directo en la seguridad y el bienestar colectivo.






