El proyecto entre calles 99 y 200 prioriza la sostenibilidad ambiental con la siembra de especies nativas y una infraestructura innovadora para la gestión de aguas lluvias.
El proyecto ‘Corredor de la carrera Séptima’, en el tramo comprendido entre las calles 99 y 200 en el norte de Bogotá, se ejecuta con un componente ambiental destacado que incluye la siembra masiva de árboles y la instalación de Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS). Según información oficial, las obras, que avanzan en su ejecución, buscan no solo mejorar la movilidad sino también convertir este eje vial en un referente de desarrollo urbano resiliente. La intervención, que inició actividades previas y tiene previsto intensificar obras a partir de febrero de 2026, responde a la necesidad de integrar infraestructura gris con soluciones verdes para enfrentar desafíos como la calidad del aire y el riesgo de inundaciones.
La iniciativa, enmarcada en el plan de movilidad y espacio público de la ciudad, reporta un balance ambiental positivo en su arbolado. El proyecto contempla el reemplazo de más de 1.500 árboles y la siembra de 4.388 nuevos individuos. Esta renovación del bosque urbano incorpora más de 40 especies diferentes, con predominancia de nativas como el cedro, el nogal, el roble y el siete cueros.
Este enfoque en la biodiversidad busca fortalecer los ecosistemas urbanos, mejorar la calidad del aire a través de la captura de material particulado y crear entornos más saludables y estéticos para los ciudadanos. Expertos en urbanismo ambiental señalan que la selección de especies nativas es crucial, ya que estas están mejor adaptadas a las condiciones locales, requieren menos mantenimiento y aportan más al equilibrio ecológico de la región.
Además de la componente arbórea, el corredor introducirá una innovación técnica significativa: la instalación de aproximadamente 400 Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS). Esta tecnología, aún no presente en este tramo de la vía, está diseñada para imitar el ciclo natural del agua. Los SUDS permiten la retención, infiltración y tratamiento del agua lluvia en el lugar donde cae, reduciendo así el volumen y la velocidad de la escorrentía que llega a las alcantarillas.
La implementación de SUDS representa un avance en la infraestructura hidráulica de Bogotá, alineada con estrategias globales de ciudades esponja. Estos sistemas mitigan los riesgos de inundaciones en episodios de lluvias intensas, un fenómeno cada vez más frecuente debido al cambio climático, y ayudan a recargar los acuíferos subterráneos. Asimismo, filtran contaminantes, mejorando la calidad del agua que eventualmente llega a los ríos de la ciudad.
Con estas acciones, el Corredor de la carrera Séptima trasciende su función primaria de movilidad para posicionarse como un proyecto integral de espacio público. Su éxito medirá no solo en la fluidez vehicular o del transporte masivo, sino en su capacidad para aumentar la resiliencia urbana. La integración de soluciones basadas en la naturaleza con ingeniería de punta marca un precedente para futuras intervenciones en la capital. Los próximos pasos, con el incremento de actividades de obra a partir de febrero, serán clave para materializar este modelo de desarrollo urbano que busca equilibrar el progreso con la sostenibilidad ambiental y el bienestar ciudadano.







