Colombia adopta modelo de conservación costarricense para proteger su flora altoandina

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) firma alianza con el prestigioso Jardín Botánico Lankester de Costa Rica para fortalecer la restauración ecológica y la preservación de especies nativas.

En el marco de su 65 aniversario, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) estableció una alianza estratégica con el Jardín Botánico Lankester de Costa Rica para adoptar su reconocido modelo de conservación de biodiversidad vegetal. El acuerdo, firmado mediante un Memorando de Entendimiento, busca fortalecer las capacidades técnicas y científicas de la autoridad ambiental en la protección de la flora altoandina, la restauración de ecosistemas degradados y la adaptación al cambio climático.

La colaboración se enmarca dentro del Plan de Acción Cuatrienal 2024–2027 de la CAR, el cual prioriza la conservación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos. El modelo costarricense, considerado un referente regional, se basa en décadas de experiencia en conservación ex situ —fuera del hábitat natural—, manejo de colecciones botánicas vivas y restauración ecológica, sustentado en infraestructura científica especializada.

“Este modelo será tomado como base para fortalecer las capacidades técnicas y científicas de la CAR en materia de conservación de la flora, restauración de ecosistemas estratégicos y manejo sostenible de la biodiversidad vegetal”, explicó Carlos Gutiérrez, subdirector General de Planificación y Ordenamiento Ambiental de la entidad colombiana.

Intercambio de conocimiento y acciones concretas

El Jardín Botánico Lankester es una institución de la Universidad de Costa Rica reconocida por su trabajo en la preservación de orquídeas y otros grupos de plantas, así como por el desarrollo de metodologías aplicables a la gestión y educación ambiental. Su expertise será fundamental para los desafíos de la región central de Colombia, que alberga ecosistemas altoandinos de gran valor y fragilidad.

La cooperación bilateral se centrará en cinco ejes principales: la conservación y recuperación de especies vegetales nativas y amenazadas; el intercambio de metodologías en restauración de ecosistemas y propagación de especies; la promoción de redes de cooperación regional e internacional; el desarrollo de capacidades técnicas a través de formación y visitas especializadas; y la articulación con agendas globales de sostenibilidad.

Este enfoque permitirá a la CAR acceder a conocimientos probados en soluciones basadas en la naturaleza, cruciales para enfrentar la pérdida de biodiversidad y los efectos del cambio climático en el territorio de su jurisdicción, que comprende la mayor parte de Cundinamarca y municipios de Boyacá, Meta y Tolima.

Un paso hacia la sostenibilidad ambiental regional

Con esta alianza, la CAR no solo busca replicar un modelo de éxito internacional, sino también generar conocimiento local aplicado y formar talento humano especializado en botánica y gestión ambiental. La iniciativa representa un avance significativo en la implementación de estrategias de conservación moderna, que integran la ciencia, la gestión práctica y la cooperación internacional.

La adopción de este modelo consolida el compromiso institucional con la protección del capital natural regional y sienta un precedente para futuras colaboraciones técnicas con centros de excelencia en Latinoamérica, orientadas a asegurar la sostenibilidad ambiental a largo plazo.

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