Un proyecto de la Alcaldía Local de Usaquén beneficiará a 25 familias, cerca de 100 personas, con obras de adecuación y mejoramiento locativo, priorizando la dignidad y el arraigo en el territorio rural.
Con una inversión sin precedentes superior a los $1.173 millones de pesos, la Alcaldía Local de Usaquén inició oficialmente un ambicioso programa de mejoramiento de vivienda rural en el barrio Altos de Serrezuela. El proyecto, que se ejecutará durante los próximos seis meses, busca transformar las condiciones habitacionales de 25 hogares, beneficiando aproximadamente a 100 personas que residen en esta zona periférica de la capital.
La ceremonia de apertura del contrato se llevó a cabo en el Salón Comunal del barrio, con la presencia del alcalde local, Daniel Ortiz, su equipo de infraestructura y la comunidad beneficiada. Este acto marca el punto de partida para intervenciones técnicas directas que prometen impactar significativamente la calidad de vida de los residentes.
Contexto y Detalles del Proyecto
Altos de Serrezuela forma parte del área rural de Usaquén, una localidad comúnmente asociada a su desarrollo urbano pero que conserva sectores campesinos con necesidades específicas de infraestructura. El programa pretende cerrar brechas históricas en estas zonas.
«Gobernar es estar en el territorio y reconocer que la ruralidad también es parte fundamental de Usaquén», afirmó el alcalde Ortiz durante el acto, subrayando el enfoque territorial de su administración.
La ejecución se dividirá en dos fases claras. Primero, se realizará un diagnóstico técnico detallado en cada vivienda para identificar las necesidades específicas. Posteriormente, se procederá con las obras de mejoramiento y adecuación locativa. Este último término se refiere a las modificaciones físicas necesarias para que una vivienda sea funcional, segura y habitable, lo que puede incluir reparaciones estructurales, mejoras en servicios básicos y adaptaciones para garantizar la salubridad.
Un Enfoque que Trasciende la Infraestructura
Las autoridades locales enfatizaron que la iniciativa va más allá de lo físico. «Este programa no se trata solo de infraestructura, sino de una apuesta social que reconoce que una vivienda digna transforma vidas», resaltó Ortiz. La perspectiva apunta a fortalecer el tejido social, la seguridad y el sentido de pertenencia, combatiendo dinámicas de abandono estatal y vulnerabilidad.
Para garantizar transparencia y participación, la administración anunció un plan de acompañamiento permanente a las familias y una articulación constante con la Junta de Acción Comunal del sector. Este modelo de gestión busca empoderar a la comunidad y asegurar que las obras respondan a sus necesidades reales.
Impacto y Siguientes Pasos
El proyecto, con plazo de finalización estimado para agosto de 2026, sienta un precedente en la inversión pública dirigida a la ruralidad bogotana. Su éxito podría replicarse como modelo de política pública para otras localidades con características similares.
El cierre de esta intervención no solo representará la entrega de viviendas mejoradas, sino la consolidación de un esfuerzo institucional por llevar desarrollo integral a todos los territorios, priorizando a las poblaciones que tradicionalmente han quedado al margen de las grandes inversiones en la ciudad.







