Aunque la administración de William García Fayad entregó mobiliario y equipos tecnológicos a 24 juntas de acción comunal en Fusagasugá, líderes y Asojuntas cuestionan que se sigan priorizando ayudas materiales en lugar de atender las necesidades estructurales que ellos conocen de primera mano.
Con sillas, mesas y computadores nuevos, 24 Juntas de Acción Comunal (JAC) de la comuna Norte recibieron un espaldarazo en medio de un acto protocolario. La administración del alcalde William García Fayad, a través del Sistema de Presupuestos Participativos, hizo entrega de 711 sillas, 132 mesas, tres carpas, seis portátiles, un videoproyector y cinco impresoras a estas organizaciones de base.
El evento, celebrado en el polideportivo del barrio El Progreso, contó con la presencia de la Secretaría de Planeación, la Secretaría de Gabinete y la Dirección de Participación. También asistieron representantes del Consejo de Planeación, la Junta Administradora Local y Asojuntas, la asociación que agrupa la comuna norte de las JAC del municipio.
En apariencia, se trata de un avance en el fortalecimiento comunal. Sin embargo, tras la entrega de estos elementos persiste una pregunta incómoda: ¿realmente esto es lo que las juntas necesitan?
Cuando la ayuda no resuelve el problema de fondo
Las Juntas de Acción Comunal son, por definición, la voz organizada de los barrios. Conocen de primera mano el estado de las vías, la falta de espacios recreativos, los riesgos de deslizamiento y las carencias en servicios públicos. Pero en lugar de destinar los recursos del presupuesto participativo a solucionar estas problemáticas estructurales, la administración optó por un apoyo material que, si bien útil, no transforma el entorno.
La crítica que emerge desde algunas bases comunales no es hacia los elementos entregados, sino hacia lo que representan: un modelo de apoyo que evade la discusión sobre el verdadero rol de las JAC. ¿De qué sirve una impresora nueva si el salón comunal sigue sin acceso a internet o si la junta no tiene recursos para contratar a alguien que la opere? ¿Cómo ayuda una silla a resolver el problema de un barrio sin alcantarillado?
Asojuntas: entre la formalidad y la exclusión
Aunque la administración municipal menciona en su comunicado que esta entrega fue posible gracias a la “articulación” con Asojuntas y otras organizaciones. Sin embargo, varios presidentes de ASOJUNTAS, líderes de este gremio han manifestado en privado que la participación real en la toma de decisiones sigue siendo limitada y las ASOJUNTAS se encuentran fuera del mapa del alcalde, dejándolas sin ningún apoyo.
La entrega de elementos se convierte así en un acto simbólico que contrasta con la falta de respaldo en aspectos clave como la asistencia técnica para la formulación de proyectos, la agilidad en los trámites ante la administración o el acompañamiento jurídico para trámites con la administración municipal. Mientras tanto, las JAC siguen esperando que su conocimiento del territorio sea tenido en cuenta antes de que se definan las inversiones.
Lo que sí se ha hecho, y lo que falta
La misma administración destaca que, desde 2024, ha trabajado con las organizaciones comunales en la construcción de más de 52 placas-huella en zonas rurales y en el mejoramiento de varios salones comunales. Son avances concretos que benefician a las comunidades.
Pero el contraste es evidente: mientras se ejecutan obras de infraestructura en unos sectores, en otros el “apoyo” se limita a mobiliario. Esto genera una percepción de desigualdad en el trato y refuerza la idea de que el respaldo del alcalde a las JAC es, cuando mucho, parcial.
Un gesto que no oculta la deuda
La entrega de sillas y computadores es, sin duda, un gesto. Pero en una ciudad donde las necesidades de los barrios van mucho más allá del equipamiento, el verdadero apoyo a las Juntas de Acción Comunal se mediría por su inclusión real en el diseño de las políticas públicas.
Mientras la administración no entienda que fortalecer a las JAC significa darles poder de decisión y recursos para transformar sus territorios, actos como el de hoy corren el riesgo de quedarse en una simple postal. El próximo paso debería ser escuchar a quienes todos los días ven de frente los problemas del municipio.



