Ataque a tiros contra funcionarios que monitoreaban el oso andino en Villapinzón

La Alcaldía y la CAR Cundinamarca fueron recibidas con disparos en la vereda Soatama mientras instalaban cámaras trampa. El hecho ya está en manos de la Fiscalía y reabre el debate sobre la tensión entre la conservación y la seguridad rural.

Un equipo de funcionarios de la Alcaldía de Villapinzón y de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) fue víctima de un ataque con arma de fuego en la vereda Soatama, en inmediaciones del páramo, mientras desarrollaban labores técnicas de monitoreo de la población de oso andino. El hecho, ocurrido en los últimos días, fue confirmado este miércoles por la administración municipal, que radicó la denuncia formal ante la Fiscalía General de la Nación.

Según el comunicado oficial del alcalde Gildardo Melo Garnica, los servidores públicos se encontraban instalando cámaras trampa —dispositivos automáticos utilizados para registrar la presencia de fauna silvestre sin intervención humana— cuando fueron agredidos con disparos. El objetivo de la misión era obtener datos científicos que permitan diseñar estrategias de convivencia entre la comunidad campesina y el oso andino, una especie emblemática de los ecosistemas de páramo.

El mandatario municipal rechazó categóricamente los hechos y advirtió que la violencia no es un camino legítimo para resolver las inquietudes de la población. “La integridad de quienes trabajan por la protección de nuestro ecosistema es innegociable”, señaló el comunicado, que también buscó despejar rumores locales que asociaban la instalación de las cámaras con la atracción de depredadores.

En realidad, estos dispositivos funcionan con sensores de movimiento y no emiten ningún tipo de señuelo. Su uso es una herramienta estándar en biología de la conservación para monitorear especies sin alterar su comportamiento. La información recolectada permite, entre otros fines, advertir a los campesinos sobre la presencia de osos cerca de sus parcelas y prevenir ataques al ganado, uno de los principales motivos de conflicto en la zona.

Sin embargo, la presencia del oso andino genera comprensible preocupación entre los habitantes rurales, especialmente por la seguridad de sus familias y la protección de sus animales. La Alcaldía reconoció este temor, pero insistió en que la agresión a la autoridad solo profundiza el aislamiento de la vereda y dificulta el acceso a soluciones institucionales.

Como parte del proceso judicial, el 17 de febrero funcionarios municipales radicaron la denuncia ante la Fiscalía con el número de incidente 2026021701717. Paralelamente, la administración anunció que reforzará la presencia institucional en Soatama para mediar en el conflicto, priorizando el diálogo y la concertación con la comunidad.

El caso pone de relieve las tensiones latentes en las zonas rurales de páramo, donde confluyen la necesidad de preservar ecosistemas estratégicos para el agua y la biodiversidad, y las dinámicas productivas de los campesinos. Villapinzón, reconocido como un municipio de tradición ambiental por su cercanía con el páramo de Chingaza, enfrenta ahora el desafío de restablecer la confianza y garantizar tanto la seguridad de sus funcionarios como la de sus habitantes. Las autoridades investigan si los disparos provinieron de un particular o si existió una reacción colectiva, mientras el diálogo institucional intenta abrirse paso entre la desconfianza.

A CONTINUACION EL COMUNICADO OFICIAL DE LA ALCALDÍA

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