La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca destinará más de 9.000 millones de pesos para construir una red de viveros municipales que operarán como centros de producción de especies nativas y espacios de educación ambiental. La iniciativa busca involucrar a las comunidades en la sostenibilidad del territorio durante 2026.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) anunció la ampliación de su red de viveros municipales con el objetivo de instalar 104 Aulas Ambientales Forestales en su jurisdicción antes de que finalice 2026. El proyecto, que cuenta con una inversión superior a los 9.000 millones de pesos, transformará estos espacios en centros de producción de árboles nativos y puntos de formación comunitaria.
La iniciativa responde a la necesidad de aumentar la cobertura vegetal con especies adaptadas a los ecosistemas locales y fortalecer la cultura ambiental entre los habitantes de la región. Según informó la entidad, durante el primer semestre del año se priorizará la construcción de 54 viveros en municipios como Guaduas, Chocontá, La Calera, Facatativá, Fusagasugá, Ubaté, Villeta, Zipaquirá y Carmen de Carupa, entre otros. La lista completa de beneficiarios incluye más de 40 localidades distribuidas en toda la jurisdicción de la CAR.
Cada aula ambiental contará con infraestructura especializada para la propagación de material vegetal. Los diseños contemplan zonas de germinación, áreas de crecimiento y maduración (rustificación), tanques para la recolección de aguas lluvias, cobertizos para preparación de sustratos y sistemas sépticos. Además, se habilitarán aulas educativas destinadas a talleres, jornadas de sensibilización y capacitaciones sobre sostenibilidad.
«Durante este primer semestre del año haremos posible la construcción de 54 viveros en los municipios priorizados. Esperamos que, al finalizar el año, cada uno de estos puntos cuente con su propia Aula Ambiental Forestal, lo que permitirá la propagación de material vegetal, el fortalecimiento de la cultura del árbol y el avance hacia una mayor sostenibilidad ambiental en el territorio», explicó Alfred Ballesteros, director general de la CAR.
El proyecto es resultado de un convenio firmado en la Cumbre Internacional de Innovación y Sostenibilidad Ambiental 2025. Los recursos asignados por vivero oscilan entre 180 y 205 millones de pesos, destinados a obras como la instalación de puntos de agua y energía, el perfilado de terrenos y la adecuación de estructuras para el manejo de semillas y plántulas, adaptadas a las condiciones particulares de cada municipio.
La red de viveros no solo producirá árboles nativos, frutales y maderables, sino que buscará integrar a las comunidades en la gestión ambiental local. La CAR espera que estos espacios se conviertan en referentes pedagógicos donde ciudadanos, estudiantes y organizaciones participen activamente en procesos de restauración ecológica y adopten prácticas sostenibles.
Con esta expansión, la corporación refuerza su estrategia de llevar la educación ambiental a los territorios, promoviendo que las poblaciones se apropien del conocimiento sobre sus ecosistemas y contribuyan a su preservación. La meta es que, al cierre de 2026, los 104 viveros estén operativos y enlazados en una red que impulse la reforestación participativa en Cundinamarca.



