La séptima curul de la Cámara de Representantes por Cundinamarca no se ha ocupado, pero ya pesa. No hay nombre en firme, ni credencial, ni celebración definitiva. Lo que sí hay es silencio institucional, versiones cruzadas y una tensión política que crece a medida que pasan los días sin un veredicto claro. En el aire quedan dos nombres: el liberal Alex Prieto y Diana Maritza Álvarez, de la alianza Mira–Centro Democrático. Ninguno puede cantar victoria. Todavía no.
La noche del 31 de marzo, cuando cerró la etapa departamental de los escrutinios, parecía que el proceso entraba en su recta final. Pero no fue así. Casi al mismo tiempo en que se consolidaban cifras, se radicaba un recurso que cambiaría el rumbo del caso. Desde entonces, la decisión dejó de estar en manos locales y pasó a los despachos del Consejo Nacional Electoral (CNE), donde hoy reposa, suspendida, a la espera de una definición.
En los pasillos políticos, sin embargo, la historia se cuenta distinto. Algunos sectores han intentado instalar la idea de que la curul ya tiene dueño. Pero jurídicamente, el expediente dice otra cosa. “No corresponde al estado real del proceso”, advierte una fuente cercana al caso, que insiste en que no hay decisión en firme y que cualquier proclamación anticipada es, por ahora, más política que legal.
El punto de quiebre está en una apelación. La presentó el testigo electoral y veedor departamental del Partido Liberal, Wilson Rodríguez Buitrago, quien pide un reconteo de votos que, según sostiene, nunca se realizó por parte de los escrutadores delegados. Ese recurso, además de reabrir la discusión, tiene un efecto concreto: lo detiene todo. Nada puede consolidarse, ninguna credencial puede expedirse, ninguna curul puede adjudicarse hasta que el CNE se pronuncie.
Mientras tanto, el formulario E-24 —ese documento que muchos toman como palabra final— queda reducido a lo que es: un consolidado informativo sin peso jurídico definitivo. Un dato, no un fallo. Un punto de referencia, no una conclusión que cierre la disputa.
En ese vacío crece la tensión entre las huestes de Prieto, liberal oriundo de Cota, y Álvarez, natural de Silvania, en la provincia del Sumapaz. De un lado y otro se afinan argumentos, se revisan actas, se sostienen versiones. La disputa ya no es solo por votos, sino por legitimidad.
Y en medio de ese pulso, no se descarta un escenario mayor: que el Consejo Nacional Electoral ordene devolver el proceso a la Registraduría para un reconteo formal, voto a voto, mesa a mesa.
A diferencia de esta curul en disputa, seis ya tienen dueño y reposan sin sobresaltos en el tablero político del departamento. Heiner Gaitán, Natalia Moreno y Yeisson Súa, por el Pacto Histórico; Hilda Gutiérrez, del Centro Democrático; Daniel Bernal, del Partido Demócrata Colombiano; y Julio Roberto Salazar, del Partido Conservador —único que repite— avanzan sin ruido, respaldados por resultados en firme que hoy contrastan con la incertidumbre de la séptima silla.
Por ahora, la curul sigue sin dueño. Y Cundinamarca, con una silla vacía en la Cámara, espera. La próxima semana podría traer respuestas. O podría prolongar la incertidumbre. En esta historia, todavía no hay punto final.
El periódico Voces Regionales, en sus ediciones digital e impresa, dará a conocer el resultado en el momento oportuno, una vez el Consejo Nacional Electoral emita el veredicto final y se anuncie la fecha de entrega de las siete credenciales a los nuevos Representantes a la Cámara por Cundinamarca, en un proceso que ha estado marcado por la expectativa política y el seguimiento ciudadano en todo el departamento.



