El tablero político se mueve: nuevos representantes y reacomodo del poder en el Senado

La jornada electoral dejó en Cundinamarca un escenario político renovado y con señales
claras de recomposición. Con el 99,84 % de las mesas informadas, el preconteo de la
Registraduría Nacional del Estado Civil perfila preliminarmente a quienes ocuparían las
siete curules del departamento en la Cámara de Representantes del Congreso de la
República de Colombia. Más allá de los nombres que se proyectan como ganadores, la
elección también reflejó el pulso político entre las provincias, el avance de nuevas
corrientes y la caída de algunas apuestas regionales.


De acuerdo con los resultados preliminares, las curules quedarían distribuidas entre Heiner
Gaitán, Natalia Moreno y Yeisson Suárez, del Pacto Histórico; Hilda Gutiérrez, del
Centro Democrático; Daniel Bernal, del Partido Demócrata Colombiano; Julio Salazar,
del Partido Conservador Colombiano; y Alexander Prieto, del Partido Liberal
Colombiano. Aunque el escrutinio oficial deberá confirmar las cifras, el resultado anticipa
una mayor presencia del Pacto Histórico en el departamento, al quedarse con tres de las
siete curules.


El único Representante que refrendo su credencial fue el Conservador, Julio Roberto
Salazar. El Centro Democrático recupera una de las dos curules perdidas hace 4 años.
El avance de esa coalición se explica, en parte, por el crecimiento electoral en municipios
de alta densidad poblacional como Soacha, Facatativá y Zipaquirá, así como por su
consolidación en corredores urbanos cercanos a Bogotá. En contraste, los partidos
tradicionales conservaron presencia en varias provincias rurales, donde el liberalismo y el
conservatismo mantienen estructuras políticas históricas. El resultado final refleja un
equilibrio entre voto urbano emergente y maquinaria política regional, dos fuerzas que
siguen marcando la dinámica electoral de Cundinamarca.


Pero en esta contienda también hubo liderazgos que, pese a su trayectoria local, no lograron
dar el salto al Congreso. Entre ellos figura el exalcalde de Fusagasugá, Jairo Hortúa, quien
aspiró con el respaldo del senador de la Alianza Verde, Ariel Ávila, dirigente político
oriundo de San Bernardo, Cundinamarca, en la región del Sumapaz. La candidatura
buscaba consolidar un liderazgo regional desde el sur del departamento, pero los votos
obtenidos no alcanzaron para disputar una de las curules.


Algo similar ocurrió con el exalcalde de Sibaté, Luis “Lucho” González, quien llegó a la
contienda respaldado por los diputados del Partido de la U, Juan Carlos Coy y Élica
Milena Almanza, además del apoyo político de su esposo, el exrepresentante a la Cámara
Buenaventura León. Aunque su aspiración buscaba articular fuerzas desde la provincia del
Sumapaz y la Sabana, la votación no fue suficiente para abrirle espacio en el nuevo
Congreso.


Cambios en el Senado

La elección también trajo movimientos significativos en la representación de Cundinamarca
en el Senado de la República de Colombia. Dos nuevas figuras llegan a la Cámara Alta: el
liberal Óscar Sánchez León, quien da el salto de la Cámara al Senado y tiene su principal
fortín político en Facatativá, y el exdiputado de Cambio Radical, Nicolás Gómez, oriundo
de Gachancipá, el municipio más pequeño del departamento.


En contraste, se mantiene en el Senado el actual congresista de la Alianza Verde, Ariel
Ávila, quien además se consolidó como el candidato más votado de los Verdes en esta
elección, reafirmando su liderazgo político en la región.

La jornada también marcó despedidas. Sale del Congreso la senadora conservadora
Soledad Tamayo, una de las figuras tradicionales del departamento en el legislativo.
Asimismo, tras la salida de la senadora del Centro Democrático, Yenny Rozo,


Cundinamarca perdió ese asiento en la Cámara Alta, luego de que Lizeth Reina —esposa
del alcalde de Tocancipá, Walfrando Forero— no lograra alcanzar la votación necesaria
para llegar al Senado.


La elección deja, en todo caso, un mensaje claro: Cundinamarca atraviesa un proceso de
transición política. Mientras emergen nuevas figuras desde municipios intermedios y
pequeños, algunos liderazgos tradicionales comienzan a despedirse del escenario nacional.
Entre victorias, derrotas y renovaciones, el departamento redefine así su voz en el Congreso
de la República para los próximos años.

John Amaya un nuevo aire para la Alianza Verde


La reciente elección de John Amaya como senador marca la llegada de una nueva
generación de liderazgo político al Congreso de la República. Este joven profesional
oriundo de Boyacá logra abrirse paso en un escenario tradicionalmente dominado por
figuras consolidadas, convirtiéndose en una apuesta de renovación dentro del partido
Alianza Verde.


Su triunfo ha sido interpretado por muchos sectores como un intento del electorado por
oxigenar la colectividad, impulsando rostros nuevos y propuestas distintas en un momento
en el que la ciudadanía exige mayor coherencia y cercanía con las regiones.


Al mismo tiempo, los resultados del pasado domingo 8 de febrero al Congreso dejaron un
mensaje político claro. Dirigentes como Katherine Miranda y Angélica Lozano, esta
última esposa de la exalcaldesa de Bogotá Claudia López Hernández, registraron una
votación baja que algunos analistas interpretan como un castigo político de las bases,
inconformes con el rumbo reciente del partido.


En medio de ese panorama, la llegada de Amaya al Senado representa para muchos
simpatizantes verdes la posibilidad de reconectar al partido con los territorios y con una
agenda más cercana a las preocupaciones ciudadanas.

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