Durante dos jornadas, 14 agrupaciones y 105 músicos de Colombia y Venezuela llevaron la tradición llanera al centro de Bogotá, en un encuentro que combinó música, oralidad, formación académica y emprendimiento cultural.
La Plaza de Bolívar fue escenario, durante dos jornadas consecutivas, de la quinta edición de Joropo al Parque, festival que convocó a más de 39 mil personas para celebrar el joropo como patrimonio vivo de los Llanos Orientales. El evento reunió a 14 agrupaciones y 105 músicos, en una programación que buscó tender puentes entre la tradición y las nuevas expresiones del género, así como entre Colombia y Venezuela.
Al encuentro asistieron familias, parejas, jóvenes, adultos mayores y niños, muchos de ellos ataviados con camisas blancas, jeans, botas y sombreros llaneros, elementos que configuraron en pleno centro de la capital un paisaje evocador de los Llanos Orientales.
Programación artística
La jornada del sábado estuvo dedicada a las propuestas distritales, con las presentaciones de Llano en Clave y Catalina Salcedo, representantes de una nueva generación de artistas comprometidos con la tradición llanera. A ellas se sumó Valentino Caroprese, quien incorporó el piano al lenguaje del joropo, ampliando las posibilidades sonoras del género.
Posteriormente, el maestro José «Cheo» Hurtado se presentó junto al proyecto Cuatro Arpas y un Cuatro, ensamble que integró a los arpistas Darío Robayo, Abdul Farfán, William Macualo y Yesid Castro, además de Ricardo Zapata en el bajo y Diego Alejandro Hernández Ramírez en las maracas. La agrupación reunió a intérpretes, compositores, productores e investigadores de amplia trayectoria, y su participación reafirmó el diálogo cultural entre Colombia y Venezuela a través de la música llanera.
La jornada continuó con la puesta en escena de gran formato de Cabrestero, y cerró con la presentación de Armando Martínez, referente del folclor venezolano, quien interpretó piezas como Déjate querer, Ninguno te querrá igual, El gabán coleador y Cuando deje de colear.
El domingo, las propuestas distritales continuaron con las presentaciones de El Arpa en Tradición, Libardo Olarte y Araguaney, la agrupación de Luis Moreno, MusicalBooz y Lizeth Vega. A ellas se sumaron Víctor Julio Rojas y el cierre a cargo de Bandolas del Llano Adentro, agrupación que destacó el papel de las familias portadoras de la tradición y los cantos de trabajo de llano.
Un momento destacado del festival fue el contrapunteo Versos sin Fronteras, en el que copleros de Colombia y Venezuela improvisaron versos de manera sucesiva, en un ejercicio que puso en evidencia la vigencia de la oralidad como uno de los pilares de la cultura llanera.
Formación, emprendimiento y sostenibilidad
Más allá de los conciertos, el festival incluyó un componente académico. El 10 de julio se realizó un encuentro de reflexión sobre la tradición musical llanera, con la participación del maestro Cheo Hurtado.
De manera paralela, la Zona de Arte y Emprendimiento reunió iniciativas bogotanas de moda, joyería, marroquinería y artesanías. Según cifras del festival, los 11 emprendedores participantes obtuvieron ganancias por 18.384.750 pesos durante el evento. El festival incorporó además un componente de sostenibilidad ambiental, orientado a la construcción de eventos culturales responsables.
Con estos resultados, la quinta edición de Joropo al Parque confirmó el interés creciente de Bogotá por las músicas de los Llanos Orientales y reafirmó el papel de los Festivales al Parque como espacios de encuentro entre el patrimonio cultural y las nuevas generaciones.



