Una puerta que se abre para buscar orientación, una familia que llega en busca de una solución, un ciudadano que necesita saber dónde denunciar o una pareja que intenta resolver un conflicto antes de que termine en los estrados judiciales. Detrás de cada caso hay una historia y, en Chía, miles de esas historias encuentran respuesta en un mismo lugar: la Casa de Justicia.
Ese modelo de atención llamó la atención del ministro de Justicia y del Derecho, Iván Cancino González, quien visitó el municipio para conocer de primera mano cómo funciona esta sede, considerada una de las tres Casas de Justicia del país con mayor número de población atendida. Durante el recorrido, el ministro destacó la experiencia de Chía como un modelo que puede servir de referente para otras regiones.
La clave está en algo aparentemente sencillo, pero que puede marcar una gran diferencia para el ciudadano: reunir en un mismo espacio distintas instituciones y servicios relacionados con la justicia. Comisarías de Familia, inspecciones de Policía, Personería, Fiscalía General de la Nación y mecanismos de conciliación hacen parte de esta oferta que busca evitar que las personas tengan que recorrer diferentes oficinas para encontrar una respuesta.
Las cifras muestran la dimensión de esta tarea. Solo durante 2025, cerca de 46.000 personas acudieron a la Casa de Justicia de Chía. Detrás de ese número están conflictos familiares, problemas de convivencia, denuncias, consultas y ciudadanos que encontraron allí una primera puerta para buscar una solución.
Durante el encuentro, el alcalde Leonardo Donoso puso sobre la mesa uno de los grandes desafíos: seguir fortaleciendo los mecanismos alternativos de solución de conflictos. La apuesta es que cada vez más diferencias puedan resolverse mediante orientación, diálogo y conciliación, antes de convertirse en procesos judiciales que terminan congestionando los despachos.
La estrategia no se limita a la Casa de Justicia. Chía también avanza en el fortalecimiento del Centro Administrativo y Operativo de Seguridad (CEAS), desde donde se busca articular las capacidades de diferentes autoridades para responder de manera más efectiva a las necesidades de seguridad y justicia del municipio.
Pero el crecimiento de Chía también plantea nuevos desafíos. Durante la visita se habló de la necesidad de ampliar la oferta judicial y de las gestiones que se adelantan ante el Consejo Superior de la Judicatura para avanzar hacia un circuito judicial que esté a la altura del crecimiento poblacional y de las necesidades del territorio.
Así, mientras miles de ciudadanos siguen llegando a la Casa de Justicia con problemas que necesitan una respuesta, Chía intenta demostrar que acercar la justicia no significa únicamente construir más despachos o aumentar el número de funcionarios. También significa facilitar el acceso, reunir instituciones y ofrecer alternativas para que los conflictos puedan solucionarse antes de convertirse en largos procesos.
El reconocimiento del ministro pone ahora la experiencia de Chía en el escenario nacional. Una experiencia que nació de una necesidad local y que hoy muestra que cuando las instituciones trabajan de manera articulada, la justicia puede comenzar mucho antes de llegar a un juzgado: puede empezar con una puerta abierta, una orientación oportuna y un ciudadano que encuentra, finalmente, quién lo escuche.



