La alta demanda por el partido del 1 de junio disparó ofertas falsas en redes sociales y mensajería. La Secretaría de Seguridad explica cómo operan los delincuentes y entrega recomendaciones clave para no caer en el engaño.
La euforia por el partido de despedida de la Selección Colombia antes de viajar al Mundial 2026, programado para este lunes 1 de junio en el estadio El Campín de Bogotá, ha sido aprovechada por redes de estafadores. Ante la escasez de boletería oficial, decenas de ciudadanos han sido engañados con ofertas falsas que circulan en redes sociales y grupos de WhatsApp, según confirmó el equipo de Asistencia Integral a la Denuncia (AIDE) de la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia.
La dependencia identificó un patrón delictivo que se activa cada vez que un evento masivo genera alta demanda de entradas. En esta ocasión, el encuentro de despedida de la tricolor en Bogotá reúne todas las condiciones para que los delincuentes multipliquen sus intentos de fraude. “Personas inescrupulosas se hacen pasar por supuestos revendedores de boletas, ofreciendo las entradas mediante perfiles falsos en redes sociales o en grupos de WhatsApp”, señaló la entidad.
Así operan los estafadores
El modus operandi detallado por el equipo AIDE sigue un guion ya conocido en conciertos multitudinarios, finales de fútbol y otros espectáculos de alta convocatoria. Primero, los delincuentes publican ofertas en ubicaciones de alta demanda (como tribuna occidental o oriental) a un precio relativamente bajo, muy por debajo del valor de reventa informal que podría esperarse. Luego, contactan a los interesados y comienzan a solicitar pagos por adelantado, bajo presión: argumentan que hay varios compradores en fila y que las boletas se agotarán en minutos.
Una vez la víctima transfiere el dinero, el estafador desaparece. Bloquea el número de teléfono, elimina el perfil falso o abandona el grupo de mensajería. La entrada prometida nunca llega. Este mecanismo, según el análisis de la Secretaría de Seguridad, se replica con idéntica estructura en temporadas de eventos como la que actualmente rodea al combinado nacional.
Recomendaciones para no caer en la trampa
Para mitigar el riesgo, las autoridades distritales emitieron una serie de recomendaciones puntuales:
- Adquirir las boletas únicamente mediante los canales oficiales autorizados por los organizadores del evento.
- Desconfiar de ofertas con precios significativamente bajos en redes sociales, grupos de mensajería o plataformas de compraventa informal.
- No realizar pagos anticipados a desconocidos, sin importar la urgencia que transmita el vendedor.
- Verificar la autenticidad del perfil del oferente: revisar antigüedad, referencias reales y, de ser posible, buscar opiniones de otros compradores.
- Hacer los tratos de manera presencial y en lugares públicos seguros, nunca a distancia.
- No compartir datos personales, claves bancarias ni información financiera con terceros no verificados.
¿Qué hacer si ya fue víctima?
Las personas que hayan entregado dinero a un supuesto revendedor y no hayan recibido las entradas pueden recibir orientación del equipo AIDE. La línea habilitada es la (601) 377 95 95, opción 5, extensión 1137. Allí se brinda acompañamiento para formalizar la denuncia penal, paso indispensable para que las autoridades inicien investigaciones y se puedan establecer sanciones. Además, la Secretaría recuerda que cualquier hecho delictivo o contrario a la convivencia debe reportarse de inmediato a la Línea de Emergencias 123.
La alta demanda que rodea a la Selección Colombia, sumada a la expectativa por el Mundial 2026, genera el caldo de cultivo perfecto para este tipo de estafas. Las autoridades insisten en que la denuncia es la herramienta más efectiva para frenar a las redes delincuenciales y contribuir a que Bogotá avance hacia una seguridad más sólida en sus eventos multitudinarios. Para quienes no lograron conseguir boletería oficial, la Alcaldía dispuso fanzones en los parques El Tunal y Fontanar del Río, donde se transmitirán tres partidos de la selección en un entorno controlado y sin riesgo de fraude.



