San Pedro y San Pablo, una tradición que une al Tolima Grande y que celebra Colombia con sabor a Nectar

Cada año, cuando junio y julio llegan con sus sonidos de rajaleñas, bambucos, danzas tradicionales y encuentros comunitarios, Colombia revive una de sus celebraciones culturales más arraigadas, las festividades de San Pedro y San Pablo.

Una tradición nacida en el corazón del Tolima Grande que con el paso del tiempo cruzó fronteras regionales para convertirse en una expresión nacional de identidad, alegría y encuentro alrededor de las costumbres campesinas.

Estas fiestas, que durante generaciones han reunido a familias, artistas, músicos, artesanos y visitantes, son mucho más que una celebración popular. Representan la memoria viva de los territorios, la exaltación de sus raíces culturales y una oportunidad para dinamizar sectores como el turismo, la gastronomía, el comercio y los emprendimientos locales.

En Cundinamarca, esta tradición toma fuerza con una amplia programación que reúne municipios y comunidades alrededor de eventos culturales como la celebración de Corpus Christi en Anolaima, el Concurso Departamental de Tunas en La Vega, Expofusa en Fusagasugá y el Festival de la Mazorca en Simijaca, escenarios donde la música, la gastronomía y las expresiones artísticas mantienen vigente el espíritu festivo.

En medio de esta celebración, la Empresa de Licores de Cundinamarca, a través de su marca Néctar, acompaña una temporada que refleja el orgullo por las tradiciones nacionales. El aguardiente Néctar, reconocido como uno de los preferidos por los colombianos y con sello de marca Cundinamarca, hace parte de esos momentos de encuentro donde la cultura, la amistad y la celebración se convierten en protagonistas.

La presencia de Néctar en las festividades de San Pedro y San Pablo reafirma el vínculo entre una marca regional y las expresiones culturales que identifican a los municipios del departamento. Su participación busca respaldar espacios donde convergen comunidades, productores, emprendedores y visitantes que encuentran en estas fiestas una oportunidad para compartir y fortalecer sus raíces.

“Las festividades de San Pedro y San Pablo representan una de las expresiones culturales más importantes de nuestro departamento”, señaló Nicolás Forero Obregón, gerente de la Empresa de Licores de Cundinamarca, al destacar el valor de estas celebraciones como escenarios de integración y desarrollo económico.

Así, entre comparsas, ferias, muestras gastronómicas y encuentros tradicionales, San Pedro y San Pablo continúa siendo una fiesta que conecta generaciones. Una celebración que nació en el Tolima Grande, se extendió por Colombia y que hoy mantiene vivo el orgullo por las costumbres, la música y la identidad de sus pueblos, acompañada por el sabor y la tradición de Néctar.

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