Cuando el terremoto del pasado 10 de agosto golpeó al Chocó y dejó a miles de familias enfrentando pérdidas, dolor e incertidumbre, desde Tocancipá surgió una pregunta que rápidamente se convirtió en acción: ¿cómo hacer que la ayuda llegue realmente a quienes la necesitan? La respuesta la encabezó Lizeth Reina, gestora social del municipio, quien decidió ponerse al frente de una misión humanitaria con un propósito claro: llevar la solidaridad hasta el territorio.
“No quiero que las ayudas se queden en un centro de acopio; quiero llegar familia por familia”, fue la premisa que marcó la Misión Chocó. Así comenzó una movilización que, gracias al respaldo de empresas, organizaciones, voluntarios y ciudadanos de Tocancipá y Sabana Centro de Cundinamarca, consiguió reunir y trasladar 33 toneladas de alimentos y ayudas humanitarias para las comunidades afectadas por el sismo.
La misión no se quedó en Quibdó. El recorrido llegó también a Tadó, Unión Panamericana y diferentes comunidades y corregimientos, buscando que las ayudas pasaran de las bodegas y centros de acopio a las manos de las familias damnificadas. En cada parada, la solidaridad adquirió rostro y nombre: personas que habían perdido parte de sus viviendas, sus pertenencias o la tranquilidad de sus hogares.
El liderazgo de Lizeth Reina convirtió esta misión en algo más que el traslado de toneladas de alimentos y elementos básicos. Su presencia en las zonas afectadas representó una manera distinta de entender la solidaridad: estar donde está el dolor, escuchar a las familias y entregar personalmente aquello que otros colombianos enviaron con esperanza.
La Misión Chocó dejó así una historia que trasciende las cifras. Las 33 toneladas representan el resultado de una comunidad que decidió no ser indiferente frente a la tragedia y de una gestora social que asumió el reto de llevar el mensaje de Tocancipá hasta uno de los territorios más golpeados por el terremoto.
En medio de una emergencia que todavía reclama atención y esfuerzos de reconstrucción, la experiencia de Tocancipá demuestra que la solidaridad puede recorrer cientos de kilómetros cuando existe voluntad de servir. Lizeth Reina lideró una misión que no solo llevó ayudas: llevó compañía, esperanza y la certeza de que, frente a la tragedia, las familias del Chocó no están solas.



