De espectador a autor: la historia detrás de la imagen de los 30 años de Rock al Parque

El diseñador Tavo Garavato construyó la imagen oficial del aniversario del festival a partir de un ave común en el Parque Simón Bolívar, con la que estableció paralelos de resistencia, territorio e identidad urbana

Bogotá, 13 de septiembre de 2026. El Instituto Distrital de las Artes (Idartes) presentó la imagen oficial de la edición número 30 de Rock al Parque, diseñada por el artista Tavo Garavato, quien eligió al copetón —un ave frecuente en los parques y barrios de la ciudad— como protagonista del afiche conmemorativo. La pieza busca conectar la historia del festival con la identidad gráfica de Bogotá y abrir una reflexión sobre la convivencia entre la actividad cultural y el entorno natural del Parque Simón Bolívar, escenario que ambos —festival y ave— han compartido durante tres décadas.

Según explicó Garavato, la elección del copetón no respondió a un criterio exclusivamente estético, sino a una relación personal con la especie, presente en sus caminatas cotidianas por la ciudad. El diseñador destacó el copete gris y negro del ave, que asoció con estéticas punk y rockabilly, así como su capacidad de resistir frente a especies invasoras que amenazan su hábitat, un rasgo que interpretó como metáfora de resistencia urbana.

Esa idea de resistencia atraviesa todo el concepto gráfico. Tanto el festival como el ave han enfrentado transformaciones sostenidas en el tiempo: Rock al Parque ha sobrevivido a cambios en la industria musical, en las administraciones distritales y en los debates sobre su rol cultural, mientras el copetón ha logrado mantenerse pese a la expansión urbana de Bogotá.

El lenguaje visual del afiche se inspira en prácticas del «hágalo usted mismo» y en formas de expresión callejera como el stencil, el cartelismo, el sticker y el graffiti, elementos que Garavato utilizó para vincular la celebración con una tradición gráfica propia de la ciudad. La composición incluye, además, tres copetones de distinto tamaño que representan el pasado, presente y futuro del festival, en una secuencia que plantea continuidad antes que un símbolo estático.

La paleta de color también tiene origen local: un tono naranja inspirado en los atardeceres bogotanos y en la luz que ilumina las torres del Parque Simón Bolívar, que Garavato asoció con la obra arquitectónica de Rogelio Salmona.

Más allá del componente artístico, la imagen introduce una discusión de interés público: el impacto de los festivales musicales masivos sobre los ecosistemas de aves que habitan el Parque Simón Bolívar. En lugar de usar al copetón únicamente como recurso gráfico, la propuesta plantea la necesidad de pensar la relación entre actividad cultural y entorno natural en espacios urbanos compartidos.

El concepto se resume en la frase que acompaña la campaña: «El copetón no solo canta, nos recuerda dónde estamos».

La pieza tiene también una dimensión biográfica para su autor. Garavato tenía 15 años cuando se realizó el primer Rock al Parque, en 1995, festival al que solo pudo asistir hasta 1999. Convertirse en el autor de la imagen de los 30 años cierra, en sus palabras, un recorrido que comenzó como espectador y terminó vinculado a la construcción visual de la historia del evento.

Con esta imagen, Idartes da inicio a la agenda de celebración de las tres décadas de Rock al Parque, que incluirá actividades editoriales, académicas y de memoria histórica en los próximos meses.

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