La Corporación advierte que el uso irresponsable del agua, quemas, deforestación y fugas en acueductos profundizarían el impacto de la sequía prevista en Cundinamarca.
Ante la inminente llegada de un fenómeno de El Niño prolongado y de alta intensidad, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) emitió una alerta pública para corregir cinco prácticas humanas que, según la entidad, podrían agravar significativamente los efectos de la temporada seca en la región.
El llamado, dirigido a ciudadanos, sectores productivos y autoridades locales, busca evitar el desabastecimiento de agua, incendios forestales y el deterioro ambiental. “No podemos esperar a que llegue la emergencia para reaccionar. Hay prácticas que siguen ocurriendo y que pueden profundizar gravemente la crisis hídrica”, advirtió Alfred Ballesteros, director general de la CAR.
El funcionario explicó que, si bien las altas temperaturas y la reducción de lluvias son factores naturales asociados al fenómeno climático, gran parte de las emergencias se originan o se exacerban por acciones humanas prevenibles. “Hoy el mayor riesgo no es solamente el clima. El problema es seguir actuando igual pese a las alertas”, señaló.
A continuación, las cinco prácticas críticas identificadas por la CAR:
1. Uso de agua potable en actividades no prioritarias
La entidad alertó sobre el lavado de carros, riego de jardines, llenado de piscinas y limpieza de fachadas con agua de acueducto, especialmente en momentos de presión sobre los sistemas de abastecimiento. “Usar agua potable para actividades no esenciales en plena amenaza de sequía es una irresponsabilidad colectiva”, afirmó Ballesteros.
2. Quemas agrícolas y riego ineficiente
La CAR recordó que muchas emergencias forestales comienzan con quemas controladas que se salen de control debido a altas temperaturas, baja humedad y vientos fuertes. Además, el sector agrícola ejerce una alta presión sobre el recurso hídrico por sistemas tradicionales como el riego por inundación, la evaporación y la captación excesiva en cultivos de arroz, caña de azúcar, palma de aceite y actividades ganaderas.
3. Desaprovechamiento del agua lluvia
La Corporación instó a instalar sistemas de almacenamiento y recolección de aguas lluvias. “Resulta contradictorio hablar de escasez mientras miles de litros de agua lluvia siguen perdiéndose por falta de infraestructura básica”, señaló. Como medida de adaptación, la CAR ya implementa reservorios y tanques en varios municipios de su jurisdicción.
4. Deforestación de ecosistemas estratégicos
La tala de bosques, la intervención de rondas hídricas y la afectación de páramos y nacimientos de agua reducen la capacidad natural del territorio para retener humedad y regular el ciclo hídrico. Según la CAR, menos bosque significa menos agua disponible en sequías y mayor vulnerabilidad a incendios, erosión y pérdida de caudales. Como parte de la restauración en la cuenca del río Bogotá, entre 2024 y 2025 se establecieron 70.055 árboles, y en lo corrido de 2026 se han plantado 32.500 ejemplares. La meta del Plan de Acción 2024–2027 es alcanzar cinco millones de árboles plantados.
5. Fugas y pérdidas en acueductos y viviendas
La entidad advirtió sobre las enormes pérdidas de agua por redes obsoletas, fugas permanentes y falta de mantenimiento en sistemas de abastecimiento municipales. “Hay municipios que todavía pierden porcentajes muy altos del agua antes de que llegue a los hogares. En medio de una amenaza de sequía, eso es insostenible”, concluyó Ballesteros.
La CAR reiteró que la corrección inmediata de estas prácticas es clave para reducir el impacto del fenómeno de El Niño en Cundinamarca. En los próximos días, la Corporación presentará un plan de monitoreo y campañas de capacitación dirigidas a comunidades y al sector productivo.



