Jazz al Parque 2026 cerró con récord de público y un mapa musical que unió a Bogotá con América Latina

Más de 34.000 personas asistieron a la edición número 29 del festival, que reunió a artistas de seis países y ocho proyectos distritales en el Parque El Country

Jazz al Parque llegó a su edición número 29 con un balance de más de 34.000 asistentes durante las dos jornadas del festival, realizado en el Parque El Country y organizado por el Instituto Distrital de las Artes (Idartes). El evento, de entrada gratuita, reunió a seis invitados internacionales, tres propuestas nacionales y ocho proyectos distritales, con el propósito de explorar los cruces entre el jazz y las músicas latinoamericanas.

La programación del sábado abrió con los proyectos distritales, entre ellos fatsO, del músico bogotano Daniel Restrepo, quien regresó al escenario donde presentó su primer álbum en 2013, ahora con una trayectoria consolidada en circuitos internacionales. También se presentó Madera Jazz, agrupación medellinense que debutó en el festival con una propuesta que combina jazz contemporáneo e influencias latinoamericanas.

Desde Uruguay llegó BALTA (Facundo Balta), quien fusiona bossa nova, candombe, trap y bolero, y presentó material de su más reciente álbum, Ayer dijiste mañana, publicado en abril con colaboraciones de Rubén Rada y Jorge Drexler. La jornada tuvo además un momento significativo con el Ricardo Gallo Cuarteto, que celebró dos décadas de trayectoria coincidiendo con el aniversario de su álbum Los cerros testigos (2006), estrechamente ligado a Bogotá. El cierre del sábado estuvo a cargo de Arturo O’Farrill, pianista y compositor formado en la tradición del jazz afrocubano.

El domingo dio espacio a nuevas generaciones del jazz bogotano, con Libardo Cardozo, Masato y Maljazzviajante, agrupaciones surgidas en 2023 que exploran la improvisación desde distintos lenguajes. La programación nacional sumó a Domingo Sánchez y Territorio Gauta, proyecto que investiga las tradiciones del Caribe colombiano a partir de un instrumento propio desarrollado por el músico e investigador barranquillero.

La escena internacional del domingo incluyó a Uli Costa – AfroSambaJazz, desde Brasil, y a Tlapalería Don Chuy, agrupación mexicana que fusiona ritmos latinos con funk y afrobeat. El momento de mayor energía llegó con el cubano Cimafunk y su banda La Tribu, quienes se presentaron por primera vez en Colombia con una propuesta que combina ritmos afrocubanos y funk.

Más allá del escenario

Paralelamente a la programación musical, el festival habilitó una Zona de Arte y Emprendimiento con 29 iniciativas —19 seleccionadas mediante Invitación Cultural y 10 a través de la estrategia Hecho en Bogotá—, con propuestas de ilustración, diseño, moda, joyería y publicaciones. También hubo espacio para procesos sociales y comunitarios, como la carpa «Manos que construyen paz» y la participación del IDIPRON, además de actividades de literatura, arte y de la iniciativa EcoFestivales, orientada al consumo responsable y la separación de residuos.

Un espacio público compartido

El festival evidenció además la diversidad de públicos que puede convocar un evento cultural gratuito: familias, grupos de amigos y personas de distintas generaciones compartieron el parque, algunas atraídas por artistas específicos y otras por la posibilidad de descubrir propuestas nuevas.

Con esta edición, Idartes consolida a Jazz al Parque como uno de los escenarios más relevantes para el diálogo entre el jazz y las tradiciones musicales de la región, y anticipa nuevas ediciones que continuarán ampliando su mirada latinoamericana.

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