El festival distrital reunió a figuras históricas, dinastías vallenatas y agrupaciones bogotanas, mientras dejó una derrama económica cercana a los 930 millones de pesos
Bogotá volvió a convertirse en epicentro del vallenato. La tercera edición de Vallenato al Parque, realizada el fin de semana en el Parque Simón Bolívar, congregó a más de 33 mil personas y 209 músicos en dos jornadas que combinaron clásicos del género, relevos generacionales y una creciente escena local del vallenato hecho en la capital.
El festival, organizado por Idartes, cerró con cifras que confirman su consolidación dentro de la agenda cultural gratuita de la ciudad. Según datos de la Dirección del Observatorio y Gestión del Conocimiento Cultural, los asistentes gastaron cerca de 930 millones de pesos durante los dos días del evento, y el 9% de los visitantes provino de otras ciudades o del exterior, muchos de los cuales aprovecharon también la oferta gastronómica y comercial de Bogotá.
Tres generaciones, un mismo escenario
La programación del sábado reunió a figuras consolidadas del vallenato clásico como Otto Serge, Los Diablitos, Amín Martínez y Beto Zabaleta, cuyos repertorios fueron coreados de principio a fin por un público que conoce las letras de memoria. Se trata de canciones que, según la organización del festival, funcionan como un patrimonio compartido entre generaciones.
El domingo estuvo marcado por la presencia de dinastías vallenatas que continúan legados familiares. Elder Dayán Díaz, hijo de Diomedes Díaz; Aniel Velásquez, nieto de Aníbal Velásquez; y Los K Morales, herederos de la tradición de Kaleth y Miguel Morales, representaron la continuidad de apellidos históricos del género. A ellos se sumaron Ana del Castillo y Karen Lizarazo, cuyas trayectorias han abierto camino para las mujeres en un género tradicionalmente dominado por voces masculinas. Lizarazo, de hecho, fue la primera cantante vallenata en firmar con Universal Music Group.
Bogotá, territorio también vallenato
Uno de los elementos distintivos de esta edición fue la inclusión de cuatro agrupaciones distritales: Vacap, Combo Nuestra Tierra, Jaime Espitaleta y Alfredo Gómez y Los Hijos de Majagual. Su participación evidenció que la relación de la ciudad con el género no es reciente. Alfredo Gómez y Los Hijos de Majagual, por ejemplo, acumulan más de 35 años interpretando vallenato y música sabanera en la capital, mientras que Combo Nuestra Tierra, fundada en Bogotá en 2016, ha trabajado en la formación de nuevos intérpretes nacidos en la ciudad y sus alrededores.
Memoria y homenaje
En el marco del centenario de Rafael Escalona, la Fundación Rafael Escalona presentó un espectáculo dedicado a su obra, con la participación del Rey Vallenato Beto Jamaica y la maestra Stella Durán, sobrina del compositor. El festival también incluyó a Jorge Pabuena con el proyecto Leyendas, centrado en la tradición del juglar Alejo Durán, y la participación de Kandymaku, artista arhuaco que fusiona el vallenato con ritmos tradicionales de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Un balance que trasciende el escenario
Con esta edición, Vallenato al Parque reafirma su lugar dentro de los festivales al parque de Bogotá, no solo por su convocatoria, sino por la manera en que articula memoria, relevo generacional y escena local. La cita, impulsada por Idartes, dejó en evidencia que el vallenato en la ciudad ya no es solo un género que llega de visita, sino uno que también se produce, se enseña y se transforma desde Bogotá.



