Rescate de fauna en Fusagasugá: la CAR liberó dos boas constrictor que eran usadas como atracción turística

Las serpientes, mantenidas en cautiverio en una finca ecoturística del municipio, fueron reportadas por la propia comunidad; tras verificar su buen estado de salud, la autoridad ambiental las devolvió a su hábitat natural

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) realizó la aprehensión preventiva de dos ejemplares de boa constrictor que se encontraban en cautiverio en una finca ecoturística de este municipio del Sumapaz. El operativo se adelantó luego de que la comunidad reportara la situación ante la autoridad ambiental, y tuvo como resultado la liberación de los animales en su entorno natural, una vez se confirmó que sus condiciones de salud permitían la reincorporación.

La intervención se enmarca en las funciones de vigilancia y control que ejerce la CAR sobre la fauna silvestre en su jurisdicción, que abarca la mayor parte del departamento de Cundinamarca.

Un hallazgo motivado por la denuncia ciudadana

Según explicó Érika Álvarez, directora regional de la CAR Sumapaz, en el lugar se constató la presencia de las dos boas en un espacio acondicionado especialmente para su estancia, lo que confirmaba su uso como atractivo para visitantes de la finca. «Ambas fueron aprehendidas de manera preventiva y tras verificar que se encontraban en condiciones óptimas, se reincorporaron a su hábitat natural», señaló la funcionaria.

El procedimiento se realizó en el marco de las competencias que la ley otorga a la CAR como autoridad ambiental, y respondió de manera directa a una queja presentada por habitantes del sector, lo que reafirma el papel de la vigilancia comunitaria en la protección de los ecosistemas locales.

Un delito ambiental con consecuencias ecológicas

La tenencia de fauna silvestre en cautiverio, sin los permisos correspondientes, constituye un delito ambiental. Más allá de la sanción legal, la práctica tiene efectos ecológicos de fondo: los ejemplares mantenidos en cautiverio prolongado suelen perder su instinto natural de caza y supervivencia, lo que dificulta o incluso impide su posterior reincorporación a la vida silvestre. Esta alteración también repercute en la cadena alimenticia y en el equilibrio biológico del ecosistema al que pertenecen dichas especies.

En el caso de Fusagasugá, la verificación técnica realizada por la CAR permitió establecer que las dos boas sí contaban con las condiciones físicas necesarias para regresar a su hábitat, por lo que se procedió con la liberación inmediata.

Un llamado a la comunidad

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca hizo un llamado a la ciudadanía para evitar la tenencia de fauna silvestre —como boas, tortugas, loros y guacamayas— con fines de mascota o de atractivo turístico, una práctica que continúa presentándose en zonas rurales del departamento pese a estar prohibida.

Como mecanismo de prevención, la entidad recordó que existen dos canales disponibles para quienes conozcan casos similares o deseen realizar entregas voluntarias de animales: la línea de fauna, disponible las 24 horas en el número 3165244031, y las direcciones regionales de la CAR distribuidas en el territorio.

El caso de Fusagasugá se suma a los reportes recientes que la autoridad ambiental viene documentando en distintos municipios de su jurisdicción, en el marco de su labor de control frente al tráfico y la tenencia ilegal de especies silvestres.

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